Estrategias para desarrollar el amor por la lectura: Consejos de la consultora Mariela Dabbah para criar niños lectores

Los padres no precisan las estadísticas para saber lo difícil que es mantener a los niños leyendo durante las vacaciones de verano. Cuando la escuela termina, los libros parecen desaparecer como por arte de magia. Pero no tiene por qué ser así. Mariela Dabbah, autora, conferencista y consultora en el área de educación para hispanos, aporta estrategias para criar futuros lectores.

 

P: Los padres ya saben que deben leerle a sus hijos por los menos 15 minutos todos los días. Esta actividad diaria, ¿tiene realmente algún impacto en el futuro hábito de lectura del niño?

R: Sí, definitivamente. Cuando modelas un comportamiento en los niños desde que son pequeños, ellos continúan esas actitudes a medida que van creciendo. Y el amor por la lectura se inculca desde que son pequeños. Hay padres les leen a sus bebés desde que están en la panza, y los estudios muestran que esos niños desarrollan ciertas destrezas mucho más temprano que otros niños cuyos padres no están involucrados en este tipo de actividades. Un problema que tiene la población latina es que muchos padres no saben leer, entonces no les pueden leer a sus hijos ni en español ni en inglés. Entonces, ¿cómo se resuelve el problema? Deben conseguir que el hermano mayor le lea al más pequeño, o armar grupos de lectura donde otros padres le puedan leer al niño (en lo posible, diariamente). Y cuando ya el niño sea más grande, hacer que él le lea al padre. O sea, continuar con este ejercicio de leer en grupo durante 20 minutos o más. Si el padre no puede leerle a su hijo pequeño, que lo haga un hermano mayor o un pariente (un tío, un primo), o que se junte con otros niños y que otro padre les lea. Eventualmente, será el niño quien le lea al padre. En la mejor de las situaciones, alternar: que el niño lea un rato y que el padre lea otro rato. Que se lean mutuamente.

¿A qué edad se le puede empezar a leer al niño?

Desde que está en la panza, o desde que nace. Así (el bebé) se va acostumbrando a la voz de la mamá y del papá y asocia la voz de los padres (leyéndole un cuento) con un momento placentero, con un momento compartido... A medida que el chico va creciendo, (la lectura de un libro) se transforma en una tradición, en un momento agradable que se pasa en familia. Eso es lo que marca que la experiencia de la lectura sea un recuerdo positivo. Cuando tú asocias cierta actividad con algo agradable, ésta se graba en el cerebro como algo positivo.

¿Qué tipo de libros recomiendas para un niño de 2 años?

Libros con muchas fotos o ilustraciones. A los chicos más chicos hay que leerles cuentos ilustrados, con muchas fotos/ilustraciones y pocas palabras. Es importante también conversar, crear toda una experiencia alrededor del libro: mostrarle las ilustraciones y preguntarle qué ve, qué está pasando en esa página, hacer sonidos--o sea no leer en forma monótona o uniforme sino exagerar la pronunciación, las exclamaciones, las preguntas, si hay ruidos, hacer los ruidos... El cuento se tiene que transformar en toda una experiencia. No puede ser solamente la lectura literal de las palabras. A los chicos les encanta que les releas los libros hasta que los aprenden de memoria. Entonces hay que preguntarles, a medida que se van familiarizando con el proceso de lectura y que van siendo más grandes: ¿qué te parece que le va a pasar a esta nena?, ¿por qué esta triste? O sea, tratar de hacer predicciones y de involucrar al niño en la historia.

Una vez que el niño empieza a leer solo, ¿Cuál es el rol de padre? ¿Lo ayuda o lo deja solo?

Lo mejor es una combinación de las dos. Es bueno que el niño pase tiempo leyendo y disfrutando de la lectura solo, porque la lectura, eventualmente, cuando ya sea adulto, será una experiencia solitaria. Siempre es uno y el libro (y esa es la belleza de leer: que te puedes meter en un mundo estando solo en un rincón). Pero es bueno, en los primeros años, que la lectura sea también sea un goce familiar. O sea, que el niño pase un tiempo leyendo solo pero que también el padre, la madre o los tíos y primos, compartan ese momento de lectura. Es importante también mantener el hábito de llevar al niño a la cama y leerle un cuento durante 15 o 20 minutos hasta que tiene 8 o 9 años. En las vacaciones se pueden hacer proyectos de lectura durante el día.

En general, los niños hispanos aprenden inglés desde muy pequeños. ¿Se les puede enseñar español cuando ya prefieren hablar inglés?

Por supuesto. Para que los niños se críen bilingües tienen que pasar la misma cantidad de tiempo hablando un idioma y el otro. Hay que empezar por leerles en español desde bien temprano para que estén acostumbrados al sonido de las letras y las palabras. Cuando los chicos empiezan la escuela, la tendencia es que empiezan a hablar en inglés aunque uno les hable en español. Es importante mantener la regla de que en casa se habla español. “Con tus amigos y compañeros vas a hablar en inglés, pero acá en casa vas a hablar español.” De esa manera adquieren los dos idiomas.

¿Cómo hace el padre para enseñarle a leer en español cuando el niño ya está aprendiendo ciertas habilidades para leer en inglés?

Es importante conseguir una escuela que tenga un programa bilingüe. Los dual-language programs son ideales para formalizar el aprendizaje del idioma. Si estos programas no están disponibles en tu distrito escolar, hay que ocuparse de ver cuáles son las organizaciones locales que ofrecen este tipo de programas. Si un padre no está profesionalmente capacitado para enseñar un curso de lectura, se le hará muy difícil enseñarle a su hijo a leer y a escribir. Lo que uno sí puede hacer como padre es mantener la parte oral. Pero para aprender a leer y a escribir en español (el niño) va a precisar una ayuda profesional.

Según los estudios, entre los 9 y los 15 años los niños pierden el interés por la lectura. ¿Qué pueden hacer los padres para prevenir que esto suceda?

Empezando temprano a generar ese amor por la lectura. Cuando (los niños) identifican que un libro lleva asociado una experiencia positiva, divertida, entretenida, creativa, eso les va generando un gusto por la lectura. Hay chicos de 12 años a los que no puedes separarlos del libro que están leyendo. Eso es porque han empezado temprano y ahora son ávidos lectores. Sus padres seguramente colaboraron con la lectura: les han leído, los han llevado a la biblioteca y ayudado a elegir libros interesantes, y vienen de un hogar donde todos en la familia leen. Esto último es importante: hay que recordar que son los padres quienes modelan a sus hijos y son ellos quienes deben dar el ejemplo. No podemos decirle a nuestro hijo que no fume y estar fumando un cigarrillo tras otro, porque ese modelo es muy poderoso. De la misma forma, no podemos decirle a nuestro hijo “tienes que leer” si nosotros no leemos nunca nada. Entonces, es importante también que los padres adquieran el hábito por la lectura de libros y periódicos. Un gran incentivo (para los niños) es ver que los padres van la biblioteca, que sacan libros y que los leen.

¿Qué puede hacer un padre que tiene un hijo de 10 años que no agarra un libro ni de casualidad?

Hay que integrar la vida actual y los intereses de los adolescentes con la palabra escrita. Hay tanto foco ahora en todo lo que es visual, los videos, los podcasts, etcétera, que los chicos no están acostumbrados a sentarse con la paciencia que requiere leer un libro. Entonces, hay que empezar por buscar libros con los temas que a ellos les interesen. Si no están acostumbrados a leer, se puede empezar con los comics tipo Manga y las novelas ilustradas. También se puede empezar con novelas al estilo de Amanecer, de Stephanie Meyer, porque (aunque sea larga) tiene un tema que a cualquier adolescente le va a apasionar. Además de engancharlos por el tema del libro, se los puede enganchar por el formato. Ahora que los libros se pueden leer en Kindle o en una Ipod, se les puede dar un presupuesto para que se bajen los libros de Amazon o de iTunes directamente en su iPod. Otra cosa que los engancha, a veces, es leer un libro antes de que salga la película. Podemos comprarles el libro, que lo lean, ir a ver la película juntos y charlar de la historia, si les gustó más el libro o la película, por qué. Otra idea es llevarlo a comprar un libro con un tema similar al de alguna película que hayan visto o que vayan a ver. Si fuimos a ver Wall*E, por ejemplo, podemos conseguir libros que traten el tema del medio ambiente, o el problema de la basura, o los drenajes que alimentan los océanos.

¿Puede funcionar un club de libros entre los adolescentes?

Claro que sí. Cuando yo era adolescente iba al taller literario que ofrecían en mi escuela y era lo mejor de la semana. El taller es un grupo de lectura, y crear un grupo así en esta generación de Facebook y Myspace, que ya está acostumbrada a los grupos, puede funcionar bien. Es más, los grupos de lectura se pueden hacer online. Los integrantes pueden leer un libro y encontrarse a dialogar online, o dialogar parte online y parte en la biblioteca o en un salón de la escuela.


Mariela Dabbah es autora, conferencista y consultora. Su libro más reciente, Latinos in College, forma parte de una campaña nacional para aumentar la cantidad de latinos que se gradúan de la universidad.